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observatorio astronomico de Arecibo

pastueinstein — 26-11-2007 GTM -5 @ 18:46

radiotelescopio de arecibo

Es el Radiotelescopio más grande del mundo, situado en Puerto Rico, utilizado tanto para captar las ondas de radio celestes, como para la transmisión de impulsos de Radar.

Esta constituído por un reflector hemisférico con un diámetro de 305 metros, teniendo por encima una antena sostenida por tres grandes pilares. La función del reflector es la de concentrar las ondas de radio procedentes del espacio en la antena, que está unida electrónicamente con la sala de control donde son analizadas las señales. Cuando es utilizado como un transmisor de radar, debe enviar al espacio las señales que recibe de la antena. El radiotelescopio no puede ser orientado, pero moviendo la antena puede explorarse una vasta zona del cielo.

El instrumento, que fue instalado en 1963 y cuya superficie reflectora fue reconstruida en 1974, es utilizado para estudios sobre la lonosfera, para la cartografía radar de la Luna y de los planetas y, además, para la Radioastronomía.

El 16 de noviembre de 1974, se transmitió desde el Observatorio de Arecibo la señal de radio más potente dirigida por la humanidad a las estrellas, con la esperanza de que exista alguna forma de vida extraterrestre en un sistema solar similar al nuestro. El mensaje contenía una serie de informaciones sobre la vida terrestre: un esquema de números, los átomos de los elementos de los que estamos principalmente constituídos (hidrógeno, carbono, nitrógeno, oxígeno y fósforo), imágenes esquemáticas de la doble hélice del DNA, de un ser humano, del sistema solar y del propio radiotelescopio de Arecibo

Animaciones de cristales líquidos.

pastueinstein — 13-11-2007 GTM -5 @ 13:12

Son sustancias orgánicas sólidas y líquidas a la vez, dependiendo de la temperatura pueden cambiar de fase, son Anisotrópicos anisotrópicos y son susceptibles a ser orientados por campos electromagnéticos, por lo cual se les utiliza monitores planos, En pocas palabras es como podemos definir a los cristales líquidos.

Aquí te mostramos algunas fotografías concatenadas de cristales líquidos. Se obstinen con microscopio, con luz polarizada y con un polarizador de analizador; entre ellos, se encuentra el cristal liquido a estudiar. Las animaciones muestran los dominios polares de los cristales, mostrando patrones llamativos, incluso, por su estructura y colorido, pueden competir con una pintura de arte moderno. Estas y muchas otras animaciones se pueden ver en esta galería de cristales líquidos.

¡Todo Lo Que Sube No Siempre Tiene Que Caer!

pastueinstein — 26-09-2007 GTM -5 @ 20:09

La velocidad de escape es aquella que necesita cualquier cuerpo, incluida la luz, para escapar de la atracción gravitatoria de la Tierra, o cualquier otro objeto de gran masa; y desplazarse en el espacio siguiendo una trayectoria parabólica y conseguir llegar a una hipotética distancia infinita con velocidad cero. La velocidad de escape en la superficie de la Tierra es de 40.320 km/h, lo que equivale a 11,2 km/s.

A velocidades inferiores el vehículo espacial se convertiría en un satélite artificial en órbita elíptica alrededor del objeto que lo atraiga.

Para calcular la velocidad de escape, se usa la siguiente fórmula:

formula

en la cual:

Ve = Velocidad de Escape.
G = Constante de Gravitación Universal (6,672 × 10-11 N m2/kg2).
M = Masa del cuerpo celeste (planeta, satélite o estrella).
R = Radio del cuerpo celeste.
g = aceleración de la gravedad del cuerpo

Johannes Kepler

pastueinstein — 20-09-2007 GTM -5 @ 15:36

J. KEPLER

(Würtemburg, actual Alemania, 1571-Ratisbona, id., 1630) Astrónomo, matemático y físico alemán. Hijo de un mercenario -que sirvió por dinero en las huestes del duque de Alba y desapareció en el exilio en 1589- y de una madre sospechosa de practicar la brujería, Johannes Kepler superó las secuelas de una infancia desgraciada y sórdida merced a su tenacidad e inteligencia.

Tras estudiar en los seminarios de Adelberg y Maulbronn, Kepler ingresó en la Universidad de Tubinga (1588), donde cursó los estudios de teología y fue también discípulo del copernicano Michael Mästlin. En 1594, sin embargo, interrumpió su carrera teológica al aceptar una plaza como profesor de matemáticas en el seminario protestante de Graz.

Cuatro años más tarde, unos meses después de contraer un matrimonio de conveniencia, el edicto del archiduque Fernando contra los maestros protestantes le obligó a abandonar Austria y en 1600 se trasladó a Praga invitado por Tycho Brahe. Cuando éste murió repentinamente al año siguiente, Kepler lo sustituyó como matemático imperial de Rodolfo II, con el encargo de acabar las tablas astronómicas iniciadas por Brahe y en calidad de consejero astrológico, función a la que recurrió con frecuencia para ganarse la vida.

En 1611 fallecieron su esposa y uno de sus tres hijos; poco tiempo después, tras el óbito del emperador y la subida al trono de su hermano Matías, fue nombrado profesor de matemáticas en Linz. Allí residió Kepler hasta que, en 1626, las dificultades económicas y el clima de inestabilidad originado por la guerra de los Treinta Años lo llevaron a Ulm, donde supervisó la impresión de las Tablas rudolfinas, iniciadas por Brahe y completadas en 1624 por él mismo utilizando las leyes relativas a los movimientos planetarios que aquél estableció.

En 1628 pasó al servicio de A. von Wallenstein, en Sagan (Silesia), quien le prometió, en vano, resarcirle de la deuda contraída con él por la Corona a lo largo de los años. Un mes antes de morir, víctima de la fiebre, Kepler había abandonado Silesia en busca de un nuevo empleo.

La primera etapa en la obra de Kepler, desarrollada durante sus años en Graz, se centró en los problemas relacionados con las órbitas planetarias, así como en las velocidades variables con que los planetas las recorren, para lo que partió de la concepción pitagórica según la cual el mundo se rige en base a una armonía preestablecida. Tras intentar una solución aritmética de la cuestión, creyó encontrar una respuesta geométrica relacionando los intervalos entre las órbitas de los seis planetas entonces conocidos con los cinco sólidos regulares. Juzgó haber resuelto así un «misterio cosmográfico» que expuso en su primera obra, Mysterium cosmographicum (El misterio cosmográfico, 1596), de la que envió un ejemplar a Brahe y otro a Galileo, con el cual mantuvo una esporádica relación epistolar y a quien se unió en la defensa de la causa copernicana.

Durante el tiempo que permaneció en Praga, Kepler realizó una notable labor en el campo de la óptica: enunció una primera aproximación satisfactoria de la ley de la refracción, distinguió por vez primera claramente entre los problemas físicos de la visión y sus aspectos fisiológicos, y analizó el aspecto geométrico de diversos sistemas ópticos.

Pero el trabajo más importante de Kepler fue la revisión de los esquemas cosmológicos conocidos a partir de la gran cantidad de observaciones acumuladas por Brahe (en especial, las relativas a Marte), labor que desembocó en la publicación, en 1609, de la Astronomia nova (Nueva astronomía), la obra que contenía las dos primeras leyes llamadas de Kepler, relativas a la elipticidad de las órbitas y a la igualdad de las áreas barridas, en tiempos iguales, por los radios vectores que unen los planetas con el Sol.

Culminó su obra durante su estancia en Linz, en donde enunció la tercera de sus leyes, que relaciona numéricamente los períodos de revolución de los planetas con sus distancias medias al Sol; la publicó en 1619 en Harmonices mundi (Sobre la armonía del mundo), como una más de las armonías de la naturaleza, cuyo secreto creyó haber conseguido desvelar merced a una peculiar síntesis entre la astronomía, la música y la geometría.

"Realidad fisica"

pastueinstein — 18-09-2007 GTM -5 @ 13:24

fenofisica

<p>La física es una ciencia llena de suposiciones y aproximaciones, la mayoría muy atrevidas, sin embargo, funciona muy bien para describir y predecir los fenómenos de la naturaleza. ¿Por qué funciona tan bien con una estructura tan endeble?
Esta es la respuesta.

La física se caracteriza por ser una ciencia que busca describir todo fenómeno de la naturaleza, desde la bella formación de un arco iris cotidiano hasta la transformación de estrellas hermosas en agujeros negros terribles. Basándose en observaciones y medidas sistemáticas los científicos buscan acercarse, lo más posible, a la verdad. Pero estas observaciones necesitan un lenguaje apropiado, el cual permita realizar la descripción completa, para ello se emplean las matemáticas. Las matemáticas nos permiten representar metódicamente, sencillamente al mundo a través de modelos.

Tales modelos se deben interpretar para poder decir algo de la naturaleza. Así por ejemplo, el signo menos en los vectores de posición nos indican la dirección de la velocidad y la aceleración; por otro lado, un signo menos para el tiempo no es admisible en la física clásica, pues no tiene interpretación.

Esta idea fue la detonadora de muchas teorías importantes de la física contemporánea. Por ejemplo, desde finales del siglo XIX, se conocía muy bien la emisión en función al color de hornos muy calientes; pero los modelos matemáticos no describían correctamente este comportamiento; sin embargo, a Planck se le ocurrió un ajuste matemático novedoso a los datos ya bien conocidos, el cual fue exitoso, pero requería una interpretación física revolucionaria: la energía, en ciertas condiciones, no se transmite continuamente.

Para Planck y sus contemporáneos esta conclusión era inverosímil; pero pronto se encontraron más fenómenos que se describían por medio de tal razonamiento: la energía esta empaquetada. Pronto, se desarrollaron experimentos basados en la cuantización de la energía, algunos de ellos especialmente diseñados para refutar y otros para apoyar la mecánica cuántica, como la llamaron los físicos a la discretización de la energía. Los experimentos han mostraron que la mecánica cuántica es una idea correcta.

¿Extraña forma de trabajar la de Planck?, como un estudiante que conoce la respuesta numérica a un problema de su tarea de física; a las cifras las interpretará físicamente por medio de unas cuantas fórmulas matemáticas. Es modo poco deductivo, resulto ser correcto porque se baso desde el principio en experimentos bien diseñados.

Entonces, cuando empleamos una g constante para resolver un problema de caída libre, y menospreciamos la influencia de los demás planetas, la fricción de aire, entre otras cosas, funciona y funciona muy bien; pues los efectos son tan pequeños que no se pueden medir, luego no existen. La velocidad del sonido es instantánea hasta que encuentro una forma de medir su velocidad, por ejemplo.

Simplemente, las matemáticas son una herramienta deductiva que permite a la física describir fenómenos y predecir de nuevos efectos, Pero las bases de la física son los experimentos y las medidas ordenadas, no el algebra. La retroalimentación entre las teorías y los experimentos son los que han llevado a la física a ser tan fructíferas y útiles para nuestra sociedad.

¿La tendencia actual de la física es la de la realización de mejores experimento o más sofisticadas teorías?

¿Puede citar algún experimento que sea descrito por dos teorías diferentes y sea igual de preciso?

¡Interesante!!

pastueinstein — 06-09-2007 GTM -5 @ 16:17

Al principio la gente pensaba que la Tierra estaba en el centro del Universo. Entonces Copernico y otros científicos mostraron que nuestro planeta orbita alrededor del Sol. Pero, resulto que el Sol, orbita en un brazo de la galaxia y esta a su vez se aleja de las demás galaxias a una velocidad proporcional a la distancia entre ellas. Es decir, mientras más lejos esta la otra galaxia, más rápido

¿Un Error de Einstein sobre el Viaje Espacial?

pastueinstein — 30-08-2007 GTM -5 @ 13:28

Al formular la paradoja de los gemelos, Einstein olvidó considerar los efectos de la radiación cósmica

Marzo 22, 2006: Pensemos en un par de hermanos, gemelos idénticos. Uno de ellos consigue un trabajo de astronauta y se aventura por el espacio profundo. El otro permanece en la Tierra. Cuando el gemelo viajero regresa a casa, descubre que es más joven que su hermano.

Esta es la paradoja de los gemelos de Einstein, y aunque parezca extraño, es absolutamente correcta. La teoría de la relatividad nos dice que cuanto más rápido se viaje en el espacio, más lento se viaja en el tiempo. Viajar a Alpha Centauri —warp 9, por favor— es una buena manera de permanecer joven.

¿O quizás no?

Algunos investigadores comienzan a creer que el viaje espacial podría tener el efecto contrario. Podría hacerte prematuramente viejo.

La Teoría de la Relatividad Especial de Albert Einstein dice que el tiempo se hace más lento para los rapidísimos viajeros espaciales, de hecho manteniéndolos más jóvenes. La actuación de la radiación espacial sobre los telómeros puede invertir este efecto. [Más Información]

"El problema de la paradoja de Einstein es que no tuvo en cuenta la biología —específicamente la radiación espacial y la biología del envejecimiento", dice Frank Cucinotta, jefe científico de la NASA para estudios de radiación en el Centro Espacial Johnson.

Mientras que el astronauta gemelo avanza por el espacio, explica Cucinotta, sus cromosomas están expuestos a los penetrantes rayos cósmicos. Esto puede dañar sus telómeros —pequeñas "tapas" moleculares en los extremos de su ADN. Aquí en la Tierra la pérdida de los telómeros está asociada al envejecimiento.

Hasta ahora el riesgo no ha sido una gran preocupación. El efecto en los astronautas del Transbordador o de la Estación Espacial, si hubiera alguno, sería muy pequeño. Los astronautas viajan en órbitas que se encuentran dentro del campo magnético protector de la Tierra, el cual repele la mayoría de los rayos cósmicos.

Pero en el 2018 la NASA planea enviar humanos fuera de esta burbuja protectora para regresar a la Luna y finalmente viajar a Marte. Los astronautas de estas misiones podrían estar expuestos a los rayos cósmicos durante semanas o meses seguidos. Naturalmente a la NASA le gustaría averiguar si existe realmente o no el peligro de "envejecimiento por radiación" y, si existe, cómo prevenirlo.

La ciencia comienza a abordar el tema sólo ahora. "La realidad es que tenemos muy poca información sobre [la conexión entre] la radiación y la pérdida de los telómeros", comenta Jerry Shay, un biólogo celular del Centro Médico Suroeste de la Universidad de Texas en Dallas (University of Texas Southwestern Medical Center at Dallas). Con el apoyo de la NASA, Shay y otros colaboradores están estudiando el problema. Lo que aprenden sobre envejecimiento podría beneficiar a cualquiera, en la Tierra y en el espacio.

Ramas de la fisica

pastueinstein — 27-08-2007 GTM -5 @ 18:58

En los comienzos el desarrollo de las ciencias, nuestros sentidos eran la fuente de información que se empleaba en la observación de los fenómenos que se producen en la naturaleza. Por ello el estudio de la ciencia se desarrolló subdividiéndola en diversas ramas, cada una de las cuales agruparon fenómenos relacionados con el sentido por el cual se percibían. Así surgieron:

2.1 La mecánica: rama de la física que estudia los fenómenos relacionados con el movimiento de los cuerpos. De manera que cuando estudiamos el movimiento de caída de un cuerpo, el movimiento de los planetas, el choque de dos automóviles estamos, etc. estamos hablando de fenómenos mecánicos.

2.2 El calor: (o termodinámica) como su nombre lo indica esta rama de la física estudia los fenómenos térmicos. La variación de temperatura de un cuerpo, la fusión de un elemento, la dilatación de un cuerpo caliente, etc. Son fenómenos que se estudian en esta rama.

2.3 La acústica: en esta parte estudiamos las propiedades de las ondas que se propagan en un medio material, por ejemplo las ondas formadas en una cuerda o en la superficie del agua, aquí además se estudian los fenómenos audibles o sonoros, porque el sonido no es mas que un tipo de onda que se propaga en los medios materiales.

2.4 La óptica: es la parte de la física que estudia los fenómenos visibles relacionados con la luz. La formación de nuestra imagen en un espejo, la observación de un objeto distante atreves de un lente, la descomposición de la luz blanca en una gama de colores atreves de un prisma, etc. Son todos fenómenos ópticos
2.5 La electricidad: en esta rama de la física se incluyen todos los fenómenos eléctricos y magnéticos. De modo que se estudian aquí las atracciones y repulsiones entre cuerpos electrizados, el funcionamiento de los diversos electrodomésticos, las propiedades del imán, la producción de un relámpago en una tempestad, etc.

2.6 La física moderna: Esta parte abarca el desarrollo que alcanzo la física durante el siglo XX, incluyendo el estudio de la estructura del átomo, del fenómeno de la radioactividad, de la teoría de la relatividad de Einstein, etc.

fisica a "Morir"

pastueinstein — 27-08-2007 GTM -5 @ 18:55

Una de mis preocupaciones al crear este Blog, fue volver interesante y agradable unas temáticas básicas de física general, con la intención de evitar que se le considere como una de las más pesadas obligaciones escolares. Creo que podrá entusiasmar tanto a los lectores que pretendan continuar sus estudios en una carrera ligada a las ciencias exactas, como a quienes nunca volverán a tener contacto con la física.

El conocimiento de las leyes y fenómenos físicos constituye un complemento indispensable en la formación cultural del hombre moderno, no solo en virtud notable del avance científico y tecnológico actual, sino porque el mundo de la física esta presente en muchísimos aspectos de nuestra vida diaria: en el hogar, en el auto, en un ascensor, en el cine, etcétera

Al mismo tiempo, entre sus sentimientos nacerá, casi seguramente la admiración y respeto hacia los notables científicos que, de arduos esfuerzos, crearon esta importante rama de conocimiento humano.

GALILEO GALILEI

pastueinstein — 02-08-2007 GTM -5 @ 10:11

Galileo Galilei

Galileo Galilei nació en Pisa el 15 de febrero de 1564. Lo poco que, a través de algunas cartas, se conoce de su madre, Giulia Ammannati di Pescia, no compone de ella una figura demasiado halagüeña. Su padre, Vincenzo Galilei, era florentino y procedía de una familia que tiempo atrás había sido ilustre; músico de vocación, las dificultades económicas lo habían obligado a dedicarse al comercio, profesión que lo llevó a instalarse en Pisa. Hombre de amplia cultura humanista, fue un intérprete consumado y un compositor y teórico de la música, cuyas obras sobre el tema gozaron de una cierta fama en la época. De él hubo de heredar Galileo no sólo el gusto por la música (tocaba el laúd), sino también el carácter independiente y el espíritu combativo, y hasta puede que el desprecio por la confianza ciega en la autoridad y el gusto por combinar la teoría con la práctica. Galileo fue el primogénito de siete hermanos de los que tres (Virginia, Michelangelo y Livia) hubieron de contribuir, con el tiempo, a incrementar sus problemas económicos. En 1574 la familia se trasladó a Florencia y Galileo fue enviado un tiempo al monasterio de Santa Maria di Vallombrosa, como alumno o quizá como novicio.

En 1581 Galileo ingresó en la Universidad de Pisa, donde se matriculó como estudiante de medicina por voluntad de su padre. Cuatro años más tarde, sin embargo, abandonó la universidad sin haber obtenido ningún título, aunque con un buen conocimiento de Aristóteles. Entretanto, se había producido un hecho determinante en su vida: su iniciación en las matemáticas, al margen de sus estudios universitarios, y la consiguiente pérdida de interés por su carrera como médico. De vuelta en Florencia en 1585, Galileo pasó unos años dedicado al estudio de las matemáticas, aunque interesado también por la filosofía y la literatura (en la que mostraba sus preferencias por Ariosto frente a Tasso); de esa época data su primer trabajo sobre el baricentro de los cuerpos -que luego recuperaría, en 1638, como apéndice de la que habría de ser su obra científica principal- y la invención de una balanza hidrostática para la determinación de pesos específicos, dos contribuciones situadas en la línea de Arquímedes, a quien Galileo no dudaría en calificar de «sobrehumano».
La batalla del copernicanismo

El 1611 un jesuita alemán, Christof Scheiner, había observado las manchas solares publicando bajo seudónimo un libro acerca de las mismas. Por las mismas fechas Galileo, que ya las había observado con anterioridad, las hizo ver a diversos personajes durante su estancia en Roma, con ocasión de un viaje que se calificó de triunfal y que sirvió, entre otras cosas, para que Federico Cesi le hiciera miembro de la Accademia dei Lincei que él mismo había fundado en 1603 y que fue la primera sociedad científica de una importancia perdurable.

Bajo sus auspicios se publicó en 1613 la Istoria e dimostrazione interno alle macchie solari, donde Galileo salía al paso de la interpretación de Scheiner, quien pretendía que las manchas eran un fenómeno extrasolar («estrellas» próximas al Sol, que se interponían entre éste y la Tierra). El texto desencadenó una polémica acerca de la prioridad en el descubrimiento, que se prolongó durante años e hizo del jesuita uno de los más encarnizados enemigos de Galileo, lo cual no dejó de tener consecuencias en el proceso que había de seguirle la Inquisición. Por lo demás, fue allí donde, por primera y única vez, Galileo dio a la imprenta una prueba inequívoca de su adhesión a la astronomía copernicana, que ya había comunicado en una carta a Kepler en 1597.

Ante los ataques de sus adversarios académicos y las primeras muestras de que sus opiniones podían tener consecuencias conflictivas con la autoridad eclesiástica, la postura adoptada por Galileo fue la de defender (en una carta dirigida a mediados de 1615 a Cristina de Lorena) que, aun admitiendo que no podía existir contradicción ninguna entre las Sagradas Escrituras y la ciencia, era preciso establecer la absoluta independencia entre la fe católica y los hechos científicos. Ahora bien, como hizo notar el cardenal Bellarmino, no podía decirse que se dispusiera de una prueba científica concluyente en favor del movimiento de la Tierra, el cual, por otra parte, estaba en contradicción con las enseñanzas bíblicas; en consecuencia, no cabía sino entender el sistema copernicano como hipotético. En este sentido, el Santo Oficio condenó el 23 de febrero de 1616 al sistema copernicano como «falso y opuesto a las Sagradas Escrituras», y Galileo recibió la admonición de no enseñar públicamente las teorías de Copérnico.

Parte final del documento de abjuración de Galileo

Galileo, conocedor de que no poseía la prueba que Bellarmino reclamaba, por más que sus descubrimientos astronómicos no le dejaran lugar a dudas sobre la verdad del copernicanismo, se refugió durante unos años en Florencia en el cálculo de unas tablas de los movimientos de los satélites de Júpiter, con el objeto de establecer un nuevo método para el cálculo de las longitudes en alta mar, método que trató en vano de vender al gobierno español y al holandés.

En 1618 se vio envuelto en una nueva polémica con otro jesuita, Orazio Grassi, a propósito de la naturaleza de los cometas, que dio como resultado un texto, Il Saggiatore (1623), rico en reflexiones acerca de la naturaleza de la ciencia y el método científico, que contiene su famosa idea de que «el Libro de la Naturaleza está escrito en lenguaje matemático». La obra, editada por la Accademia dei Lincei, venía dedicada por ésta al nuevo papa Urbano VIII, es decir, el cardenal Maffeo Barberini, cuya elección como pontífice llenó de júbilo al mundo culto en general y, en particular, a Galileo, a quien el cardenal había ya mostrado su afecto.

La nueva situación animó a Galileo a redactar la gran obra de exposición de la cosmología copernicana que ya había anunciado en 1610: el Dialogo sopra i due massimi sistemi del mondo, tolemaico e copernicano; en ella, los puntos de vista aristotélicos defendidos por Simplicio se confrontaban con los de la nueva astronomía abogados por Salviati, en forma de diálogo moderado por la bona mens de Sagredo. Aunque la obra fracasó en su intento de estar a la altura de las exigencias expresadas por Bellarmino, ya que aportaba, como prueba del movimiento de la Tierra, una explicación falsa de las mareas, la inferioridad de Simplicio ante Salviati era tan manifiesta que el Santo Oficio no dudó en abrirle un proceso a Galileo, pese a que éste había conseguido un imprimatur para publicar el libro en 1632. Iniciado el 12 de abril de 1633, el proceso terminó con la condena a prisión perpetua, pese a la renuncia de Galileo a defenderse y a su retractación formal. La pena fue suavizada al permitírsele que la cumpliera en su quinta de Arcetri, cercana al convento donde en 1616 y con el nombre de sor Maria Celeste había ingresado su hija más querida, Virginia, que falleció en 1634.

En su retiro, donde a la aflicción moral se sumaron las del artritismo y la ceguera, Galileo consiguió completar la última y más importante de sus obras: los Discorsi e dimostrazioni matematiche intorno à due nueve scienze, publicado en Leiden por Luis Elzevir en 1638. En ella, partiendo de la discusión sobre la estructura y la resistencia de los materiales, Galileo sentó las bases físicas y matemáticas para un análisis del movimiento, que le permitió demostrar las leyes de caída de los graves en el vacío y elaborar una teoría completa del disparo de proyectiles. La obra estaba destinada a convertirse en la piedra angular de la ciencia de la mecánica construida por los científicos de la siguiente generación, con Newton a la cabeza.

En la madrugada del 8 al 9 de enero de 1642, Galileo falleció en Arcetri confortado por dos de sus discípulos, Vincenzo Viviani y Evangelista Torricelli, a los cuales se les había permitido convivir con él los últimos años.

La batalla del copernicanismo

El 1611 un jesuita alemán, Christof Scheiner, había observado las manchas solares publicando bajo seudónimo un libro acerca de las mismas. Por las mismas fechas Galileo, que ya las había observado con anterioridad, las hizo ver a diversos personajes durante su estancia en Roma, con ocasión de un viaje que se calificó de triunfal y que sirvió, entre otras cosas, para que Federico Cesi le hiciera miembro de la Accademia dei Lincei que él mismo había fundado en 1603 y que fue la primera sociedad científica de una importancia perdurable.

Bajo sus auspicios se publicó en 1613 la Istoria e dimostrazione interno alle macchie solari, donde Galileo salía al paso de la interpretación de Scheiner, quien pretendía que las manchas eran un fenómeno extrasolar («estrellas» próximas al Sol, que se interponían entre éste y la Tierra). El texto desencadenó una polémica acerca de la prioridad en el descubrimiento, que se prolongó durante años e hizo del jesuita uno de los más encarnizados enemigos de Galileo, lo cual no dejó de tener consecuencias en el proceso que había de seguirle la Inquisición. Por lo demás, fue allí donde, por primera y única vez, Galileo dio a la imprenta una prueba inequívoca de su adhesión a la astronomía copernicana, que ya había comunicado en una carta a Kepler en 1597.

Ante los ataques de sus adversarios académicos y las primeras muestras de que sus opiniones podían tener consecuencias conflictivas con la autoridad eclesiástica, la postura adoptada por Galileo fue la de defender (en una carta dirigida a mediados de 1615 a Cristina de Lorena) que, aun admitiendo que no podía existir contradicción ninguna entre las Sagradas Escrituras y la ciencia, era preciso establecer la absoluta independencia entre la fe católica y los hechos científicos. Ahora bien, como hizo notar el cardenal Bellarmino, no podía decirse que se dispusiera de una prueba científica concluyente en favor del movimiento de la Tierra, el cual, por otra parte, estaba en contradicción con las enseñanzas bíblicas; en consecuencia, no cabía sino entender el sistema copernicano como hipotético. En este sentido, el Santo Oficio condenó el 23 de febrero de 1616 al sistema copernicano como «falso y opuesto a las Sagradas Escrituras», y Galileo recibió la admonición de no enseñar públicamente las teorías de Copérnico.

Parte final del documento de abjuración de Galileo

Galileo, conocedor de que no poseía la prueba que Bellarmino reclamaba, por más que sus descubrimientos astronómicos no le dejaran lugar a dudas sobre la verdad del copernicanismo, se refugió durante unos años en Florencia en el cálculo de unas tablas de los movimientos de los satélites de Júpiter, con el objeto de establecer un nuevo método para el cálculo de las longitudes en alta mar, método que trató en vano de vender al gobierno español y al holandés.

En 1618 se vio envuelto en una nueva polémica con otro jesuita, Orazio Grassi, a propósito de la naturaleza de los cometas, que dio como resultado un texto, Il Saggiatore (1623), rico en reflexiones acerca de la naturaleza de la ciencia y el método científico, que contiene su famosa idea de que «el Libro de la Naturaleza está escrito en lenguaje matemático». La obra, editada por la Accademia dei Lincei, venía dedicada por ésta al nuevo papa Urbano VIII, es decir, el cardenal Maffeo Barberini, cuya elección como pontífice llenó de júbilo al mundo culto en general y, en particular, a Galileo, a quien el cardenal había ya mostrado su afecto.

La nueva situación animó a Galileo a redactar la gran obra de exposición de la cosmología copernicana que ya había anunciado en 1610: el Dialogo sopra i due massimi sistemi del mondo, tolemaico e copernicano; en ella, los puntos de vista aristotélicos defendidos por Simplicio se confrontaban con los de la nueva astronomía abogados por Salviati, en forma de diálogo moderado por la bona mens de Sagredo. Aunque la obra fracasó en su intento de estar a la altura de las exigencias expresadas por Bellarmino, ya que aportaba, como prueba del movimiento de la Tierra, una explicación falsa de las mareas, la inferioridad de Simplicio ante Salviati era tan manifiesta que el Santo Oficio no dudó en abrirle un proceso a Galileo, pese a que éste había conseguido un imprimatur para publicar el libro en 1632. Iniciado el 12 de abril de 1633, el proceso terminó con la condena a prisión perpetua, pese a la renuncia de Galileo a defenderse y a su retractación formal. La pena fue suavizada al permitírsele que la cumpliera en su quinta de Arcetri, cercana al convento donde en 1616 y con el nombre de sor Maria Celeste había ingresado su hija más querida, Virginia, que falleció en 1634.

En su retiro, donde a la aflicción moral se sumaron las del artritismo y la ceguera, Galileo consiguió completar la última y más importante de sus obras: los Discorsi e dimostrazioni matematiche intorno à due nueve scienze, publicado en Leiden por Luis Elzevir en 1638. En ella, partiendo de la discusión sobre la estructura y la resistencia de los materiales, Galileo sentó las bases físicas y matemáticas para un análisis del movimiento, que le permitió demostrar las leyes de caída de los graves en el vacío y elaborar una teoría completa del disparo de proyectiles. La obra estaba destinada a convertirse en la piedra angular de la ciencia de la mecánica construida por los científicos de la siguiente generación, con Newton a la cabeza.

En la madrugada del 8 al 9 de enero de 1642, Galileo falleció en Arcetri confortado por dos de sus discípulos, Vincenzo Viviani y Evangelista Torricelli, a los cuales se les había permitido convivir con él los últimos años.